una mala traducción puede ser letal

Hoy hemos leído un artículo muy interesante en Internet (http://mentalfloss.com/article/48795/9-little-translation-mistakes-caused-big-problems) sobre varios errores causados por traducciones erróneas. Leyendo este artículo, nos viene a la cabeza uno de los mitos más extendidos sobre este apasionante mundo.

Uno de los conceptos más extendidos es que hablar dos idiomas es suficiente para traducir o interpretar. Por eso, muchas empresas con empleados que hablan dos idiomas recurren a sus trabajadores para realizar las traducciones que necesitan, o para revisar las traducciones realizadas por un profesional o agencia de traducción. ¡Craso error! Los autores del artículo nos proporcionan un ejemplo de cómo este mito puede tener consecuencias catastróficas: en 1980, Willie Ramírez ingresó en un hospital de Florida con un fortísimo dolor de cabeza. Uno de los empleados, que hablaba inglés y español y podría considerarse bilingüe, interrogó a la familia del señor Ramírez, que solo hablaba español, y esta le indicó que estaba “intoxicado”. Lo que la familia pensaba es que había sufrido algún tipo de envenenamiento por alimentos. Pero en inglés, esta palabra alude a la intoxicación resultante del abuso de alcohol o drogas, por lo que el personal del hospital pensó que había sufrido algún tipo de sobredosis y le dieron el tratamiento habitual en estos casos. El problema es que, en realidad, Willie sufría de una hemorragia intracraneal, que no estaba causada ni por intoxicación alimentaria ni por abuso de drogas. El tratamiento aplicado por el hospital fue tan perjudicial que dejó a Willie tetrapléjico.

Podemos sacar como conclusión que hubiera sido mejor que no hubiera habido ningún tipo de comunicación entre la familia y el personal de hospital, pero lo que en Komaberri Bat apostamos a que un intérprete profesional y experimentado hubiera podido facilitar el diagnóstico idóneo a Willie. En un estudio realizado por el American College of Emergency Physicians de 2012 se determinó que la tasa de error en un intérprete no profesional (un familiar que hable los dos idiomas, por ejemplo) es del 22 %, en uno profesional del 12% y y del 2% si se trata de uno profesional con más de 100 horas de entrenamiento en situaciones de emergencia.

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