Las mentiras del doblaje…

Quizá pensemos que doblar una película es fácil: cogemos el guion original, lo traducimos, buscamos unos buenos actores de doblaje y ¡voilà!, ya lo tenemos todo para doblar la película en condiciones. Nada más lejos de la realidad, veamos…

La traducción de los diálogos originales no es siempre fiel al texto original, sobre todo por dos cosas: porque las palabras escogidas tienen que ajustarse a los movimientos de los labios de los actores y a la longitud de las frases (por lo que se quitar, pone y cambia hasta que todo encaja) y porque muchas veces se intenta “adaptarse” a la cultura del país receptor. No es lo mismo decir “nigger” en Estados Unidos a “negro” aquí, por no hablar de lo que pasaba en la época de Franco, cuando los censores quitaban de en medio todo lo que no encajaba con los valores franquistas.  En este sentido, a mí me viene a la cabeza la famosa película “Espartaco”. En esta gran película se trata de forma abierta la bisexualidad de uno de los personajes, Craso, que se insinúa a Antonino en un baño, y usa la analogía de “comer ostras” y “comer caracoles” para expresar su opinión de que la preferencia sexual es cuestión de gustos más que de moralidad. Los españoles que vieron la versión censurada se perdieron este diálogo, anulado por la censura.

Un apunte final:

La gente que altera o destruye obras de arte y nuestra herencia cultural por un beneficio o como ejercicio de poder, son bárbaros, y si las leyes de los Estados Unidos continúan permitiendo esos comportamientos, la historia nos clasificará como una sociedad de bárbaros.” George Lucas, 1988.

En este caso, eran las leyes en España…

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